¿Para tí, qué es ser mexicano?
Es extraño como un tema que a primera vista puede parecer tan trillado, pero que por querer apoyar en su tareita a un amigo, pues sorpresivamente se vuelve verborrea (no muy abundante), la misma que me permitió divagar en uno de los temas de moda. La pregunta fue exactamente la misma que la del título y parece sencilla, pero ¿alguna vez la has respondido en realidad?. Mi respuesta fue la siguiente:
Es una condición, una característica con la que se nace y se crece, como el color de la piel, la estatura o bién la forma de la nariz. Pero esta característica no es algo precisamente fisico con lo que podamos vivir u odiar e ir con el cirujano plastico y cambiar. Es un conjunto de tradiciones, ideas, miedos, conductas, formas de ver la realidad que se nos presenta, etc. Es algo que es más difícil de comparar con los demás, como el color de los ojos, porque el ámbito en el que nos desarrollamos usualmente es similar y casi del todo compatible con nuestra educación y nuestra cultura, por ello no es muy probable que nos interese cambiar la idiosincracia con la que nos conducimos por el mundo. Ser mexicano es tener a nuestro alrededor esa sociedad que nos hereda valores a la vez que defectos, pasiones a la vez que penas, amores a la vez que odios. Es usual que nos sintamos del todo cómodos con nuestros defectos debido a que alrededor nuestro todos llevan su vida de forma similar, o bien, que suframos por querer mantener una virtud que rompe con el esquema socialmente reconocido y, por ello, ser invariablemente repudiado.
Ser mexicano, tomar tequila y quedarse dormido bajo un sombrero enorme, recargado en un cacto es equivalente a ser norteamericano y consumir todos los recursos mundialmente disponibles, aun cuando eso signifique explotación internacional o la guerra, o ser nigeriano y querer estafar a medio mundo (literal) mediante un engaño muy bien estructurado. Puede ser una serie de estereotipos que nos son inculcados y que aprendemos como parte de una regla social primaria, a los cuales les hacemos modificaciones locales, poblacionales, familiares.
Es algo que podemos rechazar o sentirnos orgullosos de ser parte, pero tambien creo que es algo en lo que debemos comenzar a hacer comparaciones constructivas con culturas y sociedades de diferentes países para darnos cuenta de hasta donde es beneficioso y hasta donde dañino, el ser bien mexicano.
Bueno, pues fue un pequeño ejercicio, tal vez sea bueno retomar algunos temas que pudieran parecernos a priori aburridos u hostigosos y ver si de nuestra mente misma sale el motivo para reevaluarlos.

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